Bulimia y anorexia, trastornos alimentarios más frecuentes en adolescentes

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Esto se explica porque la adolescencia es un momento de gran vulnerabilidad, donde los jóvenes empiezan a sufrir cambios en el cuerpo y en su vida social. Es el momento donde comienza la maduración de los órganos sexuales y donde se abre el camino a la exogamia, saliendo de la exclusividad de la vida social familiar para introducirse en el mundo universitario, laboral y conyugal.

A partir de la adolescencia los modelos sociales comienzan a agregarse a los familiares y a los del reducido ámbito de la escolaridad primaria.

Los especialistas sostienen que vivimos en una sociedad muy difícil para las nuevas generaciones. Los modelos que imponen los medios de comunicación, los problemas familiares, las tensiones sociales son todos factores que pueden contribuir al desencadenamiento de un trastorno de la alimentación.

Los trastornos más conocidos son la bulimia y la anorexia nerviosa. La anorexia nerviosa se caracteriza por un temor exagerado a volverse obeso que va acompañado de ingestas cada vez más reducidas, la bulimia se caracteriza por una oscilación en la alimentación donde la persona puede pasar del no comer nada a darse grandes atracones de comida.

Características de la anorexia nerviosa:

  • Rechazo a comer
  • Importante perdida de peso, alcanzando valores muy inferiores a los normales.
  • Miedo desmedido a aumentar de peso o volverse obeso
  • Distorsión de la imagen corporal y negación del problema
  • Falta de ciclo menstrual
  • Características de la bulimia
  • Atracones de comida seguidos por periodos de ayuno
  • Utilización de métodos purgativos: vómitos auto-inducidos, laxantes, pastillas.
  • Sensación de perdida de control: Impulsividad
  • Extrema preocupación por la imagen del cuerpo

Una característica común en ambas afecciones es la distorsión de la imagen corporal, es decir la persona suele verse gorda aunque este extremadamente delgada. Otra característica común es el uso de ropas grandes que ocultan el cuerpo, y el deterioro de los vínculos sociales, aislamiento y  falta de interés sexual.

La personas que sufren este tipo de trastorno suelen ocultarlo a los demás, por eso el Dr  Ahmed Boachie, jefe del programa de desordenes alimentarios del centro regional de Southlake en Newmarket, Ontario avisa sobre una serie de signos que pueden estar indicando la presencia de un problema alimenticio.

 

Cambios en la persona:

  • Presenta un cambio general de actitud: depresión, retraimiento, falta de interés.
  • Comienza a usa ropas holgadas
  • Suele sentir frío todo el tiempo
  • Puede presentar episodios de agitación
  • Empieza a jugar con la comida, cortándola en trozos muy pequeños, dejando gran cantidad de desperdicio en el plato
  • Controla los ingredientes y calorías de cada comida.

Cuando el entorno sospecha de la existencia de un trastorno alimenticio es conveniente realizar la consulta con un especialista para determinar los pasos a seguir. Un tratamiento posible es la internación en una institución especializada, donde se hacen tratamiento grupales y se utilizan normas de alimentación bastante rígidas.

Si bien los tratamientos en instituciones son altamente efectivos en el momento, no lo son a la hora de las recaídas. Por eso es aconsejable que si hay un entorno familiar y social dispuesto a ayudar, se realice tratamiento ambulatorio (sin internación) acompañando la psicoterapia individual con terapia grupal o familiar.

 

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