7 señales que indican que estás discutiendo inútilmente

dic
5
 La palabra es una de las herramientas más poderosas que tenemos a nuestra disposición. A través de ella podemos expresar lo que sentimos y pensamos, podemos convencer a los demás y llegar a un acuerdo. Las palabras pueden curar heridas, zanjar conflictos y conducir al entendimiento.

Sin embargo, las palabras no tienen un poder mágico por lo que hay ocasiones en las que no son suficientes. Para que la palabra actúe, del otro lado tiene que haber un oído receptivo. Si la otra persona no está dispuesta a ceder ni un milímetro, las palabras serán vanas. En esos casos, es mejor no afanarse ya que todo lo que digamos caerá en saco roto. A veces, por nuestro propio equilibrio emocional, debemos aprender cuándo ha llegado el momento de abandonar una discusión.

Delirios – creencias patológicas.

nov
28

Los delirios son creencias patológicas que se escapan al control de quien las sufre, viviéndolas con una intensidad abrumadora que a veces resulta muy difícil de distinguir de la realidad.

¿Qué es un delirio?

Lo que define y caracteriza al delirio es el mantenimiento de una idea o juicio que no se sustenta en lo real. No importa las pruebas o el discurso que se comparta con una persona que sufra un delirio para hacerle “entrar en razón”, cree en su delirio irrevocablemente. El contenido de estos delirios suele ser fantástico o altamente improbable pero, como lo describen de una manera tan intensa y con una convicción completa, pueden llegar a hacer que sea uno el que dude de si real o un delirio.

Los delirios reflejan una alteración clara de los procesos del pensamiento, la capacidad de percibir y cierta desorientación.

En cuanto a los delirios que tienen que ver con trastornos mentales, estos pueden aparecer en brotes psicóticos, en ciertos episodios del trastorno bipolar, el síndrome de Capgras o el síndrome de Cotard.

Uno de los pasos más importantes es un diagnóstico diferencial, si el delirio está provocado por una causa orgánica (cáncer, traumatismo craneal, tumor cerebral, etc.), si es un trastorno mental o debido a un consumo de sustancias (exceso de alcohol, consumo de drogas o medicamentos).

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Lo saludable del deporte, lo perjudicial de una obsesión

nov
25

Ahora mismo, nos encontramos con una sociedad que valora muchísimo que una persona se cuide y haga deporte. Uno lo puede ver en su círculo cercano, lo vemos en los medios de comunicación y toda una campaña de ¡actívate!

Claramente, tener una vida activa puede suponer un gran cambio a nivel emocional y físico, pues el deporte produce una estupenda sensación de bienestar, hace que uno se encuentre mejor con su propio cuerpo porque simplemente se siente mejor consigo mismo y se pueden prevenir enfermedades cardiovasculares ligadas a una vida sedentaria.

Si tan saludable es ¿cómo puede llegar a ser perjudicial realizar mucho deporte?

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Los cambios ocurren cuando decidimos hacer lo que no solemos hacer

nov
15
Es probable que en más de una ocasión te hayas propuesto cambiar. Cambiar tu estilo de vida, cambiar esos pensamientos que te hacen sentir mal, cambiar tu forma de relacionarte con la gente… Sin embargo, también es probable que después de un breve período “de prueba” hayas dado marcha atrás recuperando esos viejos hábitos, lo cual suele generar una gran frustración. ¿Qué ha sucedido?.

En realidad, somos seres de hábitos. No es culpa nuestra, estamos programados así. Nuestro cerebro es un ahorrador de recursos nato, quiere hacer lo máximo posible con el menor esfuerzo. De hecho, ni siquiera se trata de algo negativo, los hábitos nos permiten ahorrar tiempo y energía, que podemos destinar a cosas más importantes. Sin embargo, el problema comienza cuando nos convertimos en víctimas de esos hábitos y formas de pensar, cuando no le dejamos espacio al cambio. Entonces funcionamos en piloto automático y comenzamos a morir lentamente. Leer más »

Los niños necesitan ser felices, no ser los mejores.

nov
3

Vivimos en una sociedad altamente competitiva en la que parece que nada es suficiente y tenemos la sensación de que si no nos ponemos las pilas, nos quedaremos rápidamente atrás, siendo barridos por los nuevos adelantos.

Por eso, no es extraño que en las últimas décadas muchos padres hayan asumido un modelo de educación sustentado en la hiperpaternidad. Se trata de padres que desean que sus hijos estén preparados para la vida, pero no en el sentido más amplio del término sino en el más restringido: quieren que sus hijos tengan los conocimientos y las habilidades necesarias para hacerse de una buena profesión, obtener un buen trabajo y ganar lo suficiente.

Estos padres se han planteado una meta: quieren que sus hijos sean los mejores. Para lograrlo, no dudan en apuntarles en disímiles actividades extraescolares, allanarles el camino hasta límites inverosímiles y, por supuesto, empujarles al éxito a cualquier costo. Y lo peor de todo es que creen que lo hacen “por su bien”.

El principal problema de este modelo educativo es que añade una presión innecesaria sobre los pequeños, una presión que termina arrebatándoles su infancia y crea a adultos emocionalmente rotos.

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