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Personalidad múltiple, ¿es verdad o es un mito?

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En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-iV), el más importante en cuanto a trastornos mentales, se la menciona como trastorno de identidad disociativo en el que se describe como la existencia de una o más identidades o personalidades en un mismo individuo, cada una con su propio forma de percibir e interactuar con el ambiente. También asociado con la perdida de la memoria, no la falta de memoria normal, sino pequeños lapsos amnésicos.

Personalidad múltiple vs Disociación
La disociación es un mecanismo psicológico de defensa en el cual la identidad, memoria, ideas, sentimientos o percepciones propias se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser recuperadas o experimentadas voluntariamente.

Todas las personas se disocian en algún momento, como por ejemplo cuando la gente se da cuenta después de haber llegado a su casa, que no recuerdan gran parte del camino porque estaban preocupadas pensando en conflictos personales, o atentos a alguna cosa.

Pero cuando se da en alto grado provoca una ruptura, por culpa de la cual la persona no tiene sensaciones de sí misma y las percepciones de los hechos de la vida diaria.

En el ámbito de los psiquiatras y psicólogos personalidad múltiple es un término muy controversial, son pocos los que le otorgan seriedad a este diagnóstico. La mayoría no lo considera un desorden mental, sino un simple delirio con base cultural y terapéutica.

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Los cinco mitos sobre el estrés

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Mito 1: El estrés es malo. En realidad, existen dos tipos de estrés y uno de ellos es beneficioso. Se trata del eustrés, un grado de estrés que nos permite mantenernos con los cinco sentidos alertas, que nos motiva a trabajar y a ser más creativos. Es el estrés que nos mantiene despiertos cuando debemos estudiar para un examen o el que nos infunde energías que ni siquiera sabíamos que teníamos cuando debemos enfrentar un proyecto largo. Cuando el eustrés se extiende durante mucho tiempo, se convierte en distrés. Y este si nos provoca desequilibrios a nivel psicológico y físico.

Mito 2: Sin síntomas no hay estrés. Realmente, las primeras etapas del estrés cursan de manera asintomática y ello no significa que no exista. Los síntomas físicos como el cansancio o los problemas gastrointestinales y dermatológicos se comienzan a apreciar muy tarde, cuando el estrés ya lleva meses o años actuando. Obviamente, lo ideal es estar atentos a los síntomas que se aprecian en el orden psicológico como la irritabilidad y la ansiedad.

Mito 3: El estrés es el mismo para todos. Si bien algunos psicólogos afirman que existen situaciones que tienen una carga estresante para la mayoría de la persona, lo cierto es que cada cual responde de manera diferente al estrés, en parte, porque cada persona le confiere su propio significado emocional a las diferentes situaciones que va viviendo. ¿Qué significa esto? Que existen situaciones particularmente estresantes como podría ser la pérdida del trabajo pero algunos la vivencian de una manera más fuerte que otros e incluso, hay para quienes este hecho se convierte en una nueva oportunidad.
Mito 4: El estrés está en todos los lugares, tenemos que aprender a convivir con él. Es cierto que muchas realidades de la vida cotidiana resultan difíciles de sobrellevar como los vaivenes económicos, la incertidumbre, las largas horas de trabajo… Estas situaciones suelen producir estrés. Sin embargo, no tienes por qué aceptarlo, como si fuera un mal necesario. Existen muchas técnicas para lidiar con el estrés y existen formas de vida más relajantes. De hecho, no es casualidad que en los últimos años se hable cada vez más de Downshifting.
Mito 5: Las estrategias de toda la vida para reducir el estrés son las mejores. Algunas estrategias populares son eficaces para lidiar con el estrés pero otras no lo son. Por ejemplo, una de las tácticas populares para reducir el estrés afirma que es necesario realizar otras actividades que nos hagan olvidar. En parte, esta estrategia puede ser eficaz pero solo si se opta por actividades como el yoga, la relajación, la práctica de ejercicios físicos al aire libre…