Afrontar una separación de pareja o divorcio

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Las rupturas de pareja o divorcio son una de las mayores causas para el malestar general, superando la barrera de la patología alcanzando trastornos como la depresión o la ansiedad. Poder afrontar en condiciones este duro proceso es lo que nos permitirá retomar nuestro ritmo de vida lo mejor posible, superando el dolor de haber perdido uno de los tipos de relación más importantes que podemos tener.

Lo primero que debemos valorar es la propia forma en la que se ha dado la ruptura. Entender lo que ha ocurrido nos permitirá darle forma a nuestro dolor, buscando una explicación que, sin hacer que desaparezca dicho dolor, nos permita evitar el negativo círculo vicioso donde nuestros pensamientos nos llevan a buscar justificaciones y esas mismas justificaciones nos hacen pensar todavía más. Entrar en esta espiral es una de las causas más perjudiciales que podemos sufrir tras una ruptura, acentuando el malestar que podamos sentir. Saber aclarar lo acontecido y situar en el tiempo cada una de las causas nos ayudará a evitarlo.

En una ruptura amistosa debemos pensar ante todo en nosotros mismos. Aunque se haya pactado seguir siendo amigos es mejor tratar de crear una distancia natural con esa persona, manteniendo siempre el respeto a la vez que aumentamos nuestra autonomía. Lejos de discutir con ella debe saber que ya no forma parte de nuestra vida de una forma central, teniendo que situarse en el nuevo espacio que le corresponde. Si no cumplimos esta máxima no superaremos el perder la relación de pareja ya que le estaremos asignando un rol que no le corresponde en ningún momento.

Por otra parte debemos valorar hasta qué punto es recomendable el llamado contacto cero. Es una buena estrategia cuando queremos olvidar a la persona en el menor tiempo posible si se hace forma adecuada. El contacto cero incluye el desprenderse de todos los elementos que nos puedan recordar a esa persona: guardar fotografías, regalos, cartas, números de teléfono. Nada que pueda asociarse a ella es lo que nos permitirá conseguir que desaparezca paulatinamente de nuestra mente. Pero debemos tener en cuenta que el contacto cero tiene el peligro de desmoronarse repentinamente ante situaciones estresantes y de fuerte carga emocional. Sentirnos perdidos, solos, tener una desavenencia en el trabajo puede forzarnos a contactar con esa persona, lo cual hará un encuentro mucho más acentuado que si hemos mantenido algo de contacto.

Todo ello hace que nuestra prioridad en la separación con la pareja sea mantenernos fieles a nosotros mismos. Ser activos, no descuidar otras esferas de nuestra vida y valorar el contacto con la ya ex pareja según nos dicte nuestro pensamiento y razón. No es malo querer saber de ella mientras mantengamos la correspondiente distancia emocional, que es en última instancia la mejor prueba de superación.

 

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